La selección de Clàudia Pons, ya clasificada para cuartos y con rival definido, firmó su victoria más plácida y mantuvo por primera vez la portería a cero

Canadá 0 – 7 España
España puso el broche a la primera fase del Mundial femenino de fútbol sala de Filipinas con una victoria contundente y sin sobresaltos ante Canadá (0-7), en un duelo que se presentó como un mero trámite para ambos equipos. Las españolas llegaban al PhilSports Arena de Manila con el billete a cuartos asegurado y el cruce ante Marruecos ya confirmado, mientras que las norteamericanas estaban matemáticamente eliminadas.
Dominio absoluto desde el primer momento
El encuentro apenas ofreció tensión. Canadá avisó en la primera acción con un córner que obligó a Elena a intervenir en dos ocasiones, pero fue un espejismo. A partir de ahí, España tomó el control total del balón y del ritmo del juego, desarmando poco a poco a un rival sin capacidad de respuesta.

Antía Pérez abrió el marcador a los cinco minutos con un tiro cruzado y Dany firmó el segundo en el 10’, llegando al segundo palo tras un pase de Laura Córdoba. La superioridad española se hizo evidente antes del descanso: Laura Córdoba culminó una jugada colectiva en el 14’, Ale de Paz amplió un minuto después y Ceci, justo antes del intermedio, estableció el 0-5 que dejaba todo resuelto.
Reparto de minutos y primer partido sin encajar
La segunda mitad mantuvo el mismo guion, con España instalada en campo contrario y Canadá sufriendo para cerrar el segundo palo. Martita aprovechó una llegada limpia para el sexto y Noelia, tras una transición perfectamente lanzada por Laura Sánchez hacia María Sanz, completó la goleada con el séptimo tanto.

Con el partido totalmente controlado, Clàudia Pons distribuyó minutos entre todas las jugadoras, dosificando esfuerzos de cara a la fase decisiva. Como nota positiva añadida, España logró por primera vez en el torneo mantener la portería a cero, un detalle que refuerza su confianza de cara al tramo final.
El lunes espera Marruecos en los cuartos de final, un duelo para el que la selección española llega impulsada por sensaciones inmejorables.