Pajor lideró la primera parte con un doblete y, tras el sufrimiento y la polémica del segundo tiempo, Sydney y Aitana cerraron un triunfo marcado por las paradas decisivas de Cata Coll

FC Barcelona 4 – 0 Real Madrid
La primera parte del Clásico femenino en Montjuic dejó un ritmo frenético y un Barça más certero que el Real Madrid. El encuentro arrancó con enorme intensidad y así lo demostró Alexia Putellas, que en la primera oportunidad estrelló un cabezazo al palo, y el Madrid respondió con un gol anulado a Weir y un disparo al poste de Feller. En menos de diez minutos, ya había dos goles anulados y dos balones a la madera, reflejo de lo que sería la primera parte.
Con el paso de los minutos, las locales empezaron a encontrar su juego, especialmente por la banda derecha, donde Graham Hansen marcó diferencias desde el primer momento. De una de sus internadas nació el 1-0. Combinación rápida, llegada de Claudia Pina y remate final de Pajor para abrir el marcador en el minuto 15. El gol asentó a las de Pere Romeu, que comenzaron a controlar la posesión y el ritmo del partido.

El Madrid, pese a estar sometido, tuvo su ocasión más clara en las botas de Linda Caicedo, habilitada con un gran pase de Keukelaar. Sin embargo, Cata Coll reaccionó a tiempo para evitar el empate. El Barça respondió con más verticalidad y, tras un gol anulado por mano previa, logró el 2-0 en el minuto 29 tras un centro de Graham, rechace de Misa y, Pajor, muy atenta, firmó su doblete bajando el balón con el pecho.
Las blancas tuvieron un pequeño tramo de reacción, con Weir intentando sorprender con una vaselina que Irene Paredes salvó en el último instante, pero la sensación era de mayor contundencia ofensiva del Barça. Pina y Alexia todavía probaron a Misa antes del descanso, manteniendo la presión sobre la zaga visitante.

Tras siete minutos de añadido por las revisiones del VAR, la primera parte concluyó con un Barça dominador y eficaz, liderado por una inspirada Pajor y con una Graham desequilibrante.
Cata sostiene y el Barça sentencia
Vicky tuvo la primera ocasión tras un buen recorte en el área, y Graham Hansen rozó el gol con una vaselina que se marchó por poco, confirmando que las azulgranas seguían amenazando. El Real Madrid respondió con un triple cambio ofensivo para ganar profundidad, aunque pronto llegó el primer aviso serio para las blancas: otro gol que terminó anulado por fuera de juego.
La entrada de Aitana buscó devolver el control al mediocampo culé, mientras las blancas insistían con Athenea y Alba Redondo, que trataron de activar el ataque madridista. En esa fase, la defensa azulgrana brilló, especialmente Irene Paredes al corte y Mapi León, que regaló un autopase con caño incluido que encendió a Montjuïc.

La polémica regresó en el minuto 75 con Athenea cayendo en el área. Tras una larga revisión del VAR, la colegiada señaló penalti pese a las protestas de Cata Coll. Pero la portera balear, en un momento decisivo del partido, sostuvo a su equipo adivinando el lanzamiento y firmando una parada monumental. La acción encendió los ánimos y acabó con la expulsión de un miembro del cuerpo técnico madridista. Aun así, el Madrid continuó acechando, y Cata volvió a aparecer para sacar un mano a mano de Athenea que pudo haber reabierto el encuentro.
Los últimos minutos fueron un golpe de autoridad del Barça. Mapi León seguía dominando desde atrás y Graham generaba problemas constantemente por su banda. El Real Madrid, desbordado, acumuló amonestaciones y Pau Comendador vio la amarilla en un tramo lleno de interrupciones. Con el Barça ya dueño del ritmo, llegaron los cambios finales: Sydney y Clara Serrajordi entraron para refrescar al equipo, y la primera tardó apenas segundos en sentenciar.
En un añadido eterno de once minutos, Sydney aprovechó un balón filtrado para marcar el tercero y cerrar el partido, antes de que Aitana, en el 94, redondeara la fiesta con un cuarto gol que desató la celebración en Montjuïc.