El conjunto berlinés logró su segundo ascenso consecutivo y disputará la Bundesliga por primera vez en su historia, y lo hará acompañado por su fiel afición de An der Alten Forsterei, que espera vivir un récord histórico este domingo

La próxima temporada la Frauen Bundesliga tendrá 14 equipos, aumentando en dos el cupo de la presente campaña, iniciando una ampliación siguiendo el ejemplo de competiciones como la Liga F. Uno de los conjuntos ‘beneficiados’ por este cambio de normativa es un nuevo pasajero que promete hacerse notar. El Unión Berlín, un equipo modesto del barrio de Köpenick, fundado en 1906 y que ha vivido dos Guerras Mundiales y la Guerra Fría, forjando ese carácter guerrero e identitario, debutará en la primera división.
Tras dos ascensos consecutivos en dos años -desde la Regionaliga (tercera división) a la Bundesliga- la entidad berlinesa está recogiendo los frutos de su apuesta convencida y valiente por su equipo femenino. Hace apenas dos semanas, su estadio An der Alten Forsterei, que significa en castellano ‘La vieja casa del guarda forestal’, vivió un momento histórico al presenciar el ascenso de su equipo con más de 14.000 espectadores en las gradas disfrutando del 6-1 al Borussia Mönchengladbach.
Este recinto, que lleva más de 100 años en pie, ha visto en los últimos años pasar al Real Madrid masculino en el debut de los germanos en la UEFA Champions League, y ahora se empieza a acostumbrar a ver brillar a las mujeres de hierro.
Entre ellas, destacan varios nombres que ya están haciendo historia en el conjunto de Köpenick. La guardameta Cara Bosl se ha convertido en un seguro bajo palos junto a una defensa compacta compuesta por futbolistas como Marie Becker, Judith Steinert, Anna Weiss o Pia Metzker. La calidad en el centro del campo la han puesto jugadoras como Celine Frank, la propia capitana y goleadora Lisa Heiseler, o Anouk Blaschka, al igual que las internacionales griegas Eleni Markou o Athanasia Moraitou. La finalización ha sido tarea de Abu Sabbah o Dina Orschmann, sin olvidar, por supuesto, la capacidad de Heiseler para ser la máxima artillera desde el centro del campo.
Todas ellas dirigidas por Allien Poese, y con una campeona de la UEFA Women’s Champions League con el histórico Turbine Postdam, como Jennifer Zietz, llevando las riendas de la dirección deportiva. La exfutbolista ha sido una figura clave en este doble ascenso desde que aterrizara en el club en febrero de 2023, como preludio de completar la profesionalización de una plantilla que ha devuelto esa confianza con creces y grandes resultados.
Tras arrasar de forma abrumadora en la tercera categoría, su desembarco en la 2 Bundesliga se vivió como una estación de paso hacia su destino final: alcanzar el más alto nivel. Para ello, el club decidió dotar a su equipo femenino de su gran masa social, aquella que recorrió Europa con su conjunto masculino un año antes, y que ha vibrado durante esta histórica campaña. An der Alten Forsterei se convirtió en el único estadio de toda la Segunda División en acoger tanto los partidos de su equipo masculino como los de su equipo femenino, y esa apuesta decidida ha tenido premio.
5.000 espectadores de media en Segunda División
En esta temporada, en los partidos como local de las ‘unionniren‘ la respuesta de la afición no ha podido ser mejor, con cerca de 5.000 fieles de forma habitual en su ‘casa’, en una categoría que apenas logra juntar un centenar en la mayoría de equipos.
Tras 24 partidos, con 17 victorias, cinco empates y solo dos derrotas; las alemanas lograron su objetivo a falta de tres jornadas, gracias al enorme desempeño de todo el equipo, pero especialmente de la delantera y capitana Lisa Heiseler, autora de 19 goles y que ha hecho realidad el sueño que un día de pequeña verbalizó: jugar en la Bundesliga con el Unión Berlín.
“Es una sensación increíble. He jugado 13 años para el Unión y siempre fue mi objetivo jugar en la Bundesliga y ahora lo he logrado con mi club del corazón. El equipo es genial, estoy tan orgullosa de cada una y aún no puedo expresar realmente lo que siento”, confesó la capitana en declaraciones recogidas por el club tras lograr el ansiado ascenso.
Por su parte, la técnica Poese recordó que han “invertido mucho para llegar hasta aquí”, y que pese a que pretendían ganar los tres últimos partidos (ya han ganado dos), no había “nada más importante que celebrar”.
En su aventura en la Bundesliga este equipo no solo estará acompañado por sus acérrimos seguidores locales, sino que también tendrá un corazón muy pendiente de ellas en España a cientos de kilómetros de distancia, en Madrid. Allí, Beatriz Ocaña está siempre apoyando a las ‘chicas de hierro’ como si estuviera en el mismo Köpenick.
Esta fan madrileña, que comenzó a seguir al equipo estudiando alemán, y que aún no ha podido cumplir el sueño de visitar el templo del equipo berlinés, destaca que lo que más le enganchó a este club fueron “sus conexiones a diversos niveles con la sociedad”.
“Hay una simbiosis especial entre la gente de Köpenick y el Unión Berlín”
Beatriz Ocaña
“Es un club que tiene una historia muy interesante y que siempre apuesta por su gente. algo que también ha sido clave en el éxito del masculino y del femenino, y se nota también en la relación con la hinchada, que ha dado su sangre, sudor y lágrimas por su club“, subraya.
Para ella, “hay una simbiosis especial entre la gente de Köpenick y el Unión Berlín, y se nota en la forma de apoyar a los equipos”. Tampoco olvida “lo especial” que le parece que “los dos equipos profesionales del club jueguen como locales en An der Alten Försterei, y que no sea un ‘premio’ el que las jugadoras puedan disputar partidos contados” allí.
Aunque el conjunto femenino lleva creado desde hace años, Ocaña apunta que “el salto hacia la profesionalización es bastante reciente y en parte gracias al músculo financiero que ha aportado el equipo masculino, y que parece que han decidido darlo todo para equiparar, dentro de lo posible, a los dos equipos profesionales”.
Esta aficionada recuerda que empezó a seguir al equipo femenino “de forma más ocasional”, tras tiempo siguiendo el masculino, coincidiendo con el proceso de profesionalización, en un momento que llevaban varias jornadas invictas en la tercera división. “En ese momento tenían ya muy buenos registros, el club se seguía volcando y no había indicios de que fuera a cambiar la cosa, así que no ha sido una gran sorpresa que estén obteniendo estos títulos”, puntualiza.
Con la ambición y el hambre intacto, el objetivo de las berlinesas en la Frauen Bundesliga es establecerse lo antes posible para llegar, a medio plazo, a la altura de los gigantes como el Bayern de Múnich, el Wolfsburgo o un Eintracht de Frankfurt, al que este mismo año hicieron sudar en octavos de final de la DFB Pokal.
A Ocaña le gustaría pensar que “tampoco pasarán muchas temporadas antes de que logren entrar en competición europea”, pero tiene claro que “lo primero es disfrutar de esta primera temporada en la Bundesliga y ver qué tal le va al equipo”.
El tiempo dirá si estamos ante la génesis de un nuevo grande del fútbol femenino europeo o no, pero lo que está claro es que el Unión Berlín ha llegado a la cima para quedarse y con el deseo de que An der Alten Forsterei se convierta en un feudo inexpugnable para sus rivales.
De momento, este domingo volverá a vestirse de gala para despedir una temporada que les ha catapultado al estrellato, y que quieren finalizar con récord histórico de espectadores en la segunda división del fútbol femenino alemán. Y de paso, pelear por acabar en primera posición de la clasificación, en la que están empatadas con el Nüremberg a falta del último choque. También será el último partido como unionerin hasta para 11 futbolistas que entrarán en la historia del club por formar parte de la plantilla del ascenso más importante hasta la fecha, entre ellas varias figuras como Sarah Abu Sabbah, Eleni Markou, Marie Becker o Pia Metzker